{"id":365,"date":"2020-06-27T02:05:44","date_gmt":"2020-06-27T02:05:44","guid":{"rendered":"http:\/\/neomano.com\/index.php\/2020\/06\/27\/el-conde-de-montecristo\/"},"modified":"2023-05-19T00:58:55","modified_gmt":"2023-05-19T00:58:55","slug":"el-conde-de-montecristo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/neomano.com\/en\/el-conde-de-montecristo\/","title":{"rendered":"The Count of Monte Cristo"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Por:<\/strong> Ra\u00fal Guerrero<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El primer libro que le\u00ed de tapa a tapa fue un resumen ilustrado de El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas. Lo gan\u00e9 en un concurso de composici\u00f3n a los siete a\u00f1os. Supongo que lo le\u00ed con tal gusto porque despu\u00e9s de ganar el concurso me negaron el premio.<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00edamos en Huigra, un pueblo diminuto y encantador. La compa\u00f1\u00eda Guayaquil &amp; Quito Railway, constructora del ferrocarril del Ecuador, dirigida por el ingeniero Archer Harman, decidi\u00f3 establecer en Huigra la gerencia de la empresa ferroviaria que finalmente en 1908 culmin\u00f3 la monumental empresa de unir la costa y la sierra andina. Medio siglo antes hab\u00edan abandonado los franceses la obra aludiendo que m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00eda hacer volar a un burro que doblegar la barrera de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos calles cruzaban Huigra: la Calle del Tren, paralela al R\u00edo Chanch\u00e1n, y al otro lado del r\u00edo se abr\u00eda la otra calle, llamada, naturalmente, El Otro Lado. Huigra es un valle con medio kil\u00f3metro de ancho por dos de largo. En Huigra empieza un callej\u00f3n ascendente hacia la imperiosa muralla rocosa de los Andes donde un pico enorme en forma de nariz se levanta como centinela infernal. Los constructores pronto tildaron al pico rocoso Nariz del Diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda tres escuelas, dos fiscales, la escuela de barones y la de ni\u00f1as, y el colegio mixto del Padre Paredes. El concurso de composici\u00f3n lo organiz\u00f3 el Padre Paredes con motivo de la semana del Escolar Ecuatoriano.<\/p>\n\n\n\n<p>A cuarenta a\u00f1os de distancia, y con nostalgia, recuerdo Huigra como el escenario de una pel\u00edcula del Oeste con comedores, tiendas, cantinas, la iglesia en lo alto de la colina, un hotel administrado por la viuda del propietario ingl\u00e9s que le dio el nombre, Hotel Morley, y al norte, a un cuarto de kilometro, la ciudadela ferroviaria con una enorme casona donde funcionaba la gerencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre era Secretario Divisional del ferrocarril. Uno de los privilegios del cargo era residir en la vieja casona color verde perico y amarillo canario. No era privilegio cualquiera. Era vivir en una c\u00e1psula fuera de la geograf\u00eda del Ecuador, mucho m\u00e1s cerca a la zona del Canal de Panam\u00e1, a su vez levantada en imagen y semejanza del Sur de los Estados Unidos. Ten\u00edamos tel\u00e9fono, por ejemplo, en una \u00e9poca que la mayor\u00eda de los ecuatorianos no hab\u00eda visto un tel\u00e9fono ni anticipaba usarlo jam\u00e1s. Ten\u00edamos hospital privado, carpinter\u00eda, herrer\u00eda, bodegas llenas de dinamita, un gallinero bien surtido, \u00e1rboles de aguacate y chirimoya, un jard\u00edn lleno de nardos, y muchachas y muchachos de servicio, y el guardi\u00e1n o wachim\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00edo, a la altura de la gerencia, ten\u00eda un recodo de agua dormida donde nad\u00e1bamos o pas\u00e1bamos la tarde sentados en las enromes rocas que con precisi\u00f3n fotogr\u00e1fica describi\u00f3 Garc\u00eda Marques como huevos de aves prehist\u00f3ricas. No hab\u00eda carretera a Huigra, pero nosotros ten\u00edamos estacionado a un costado de la casona un carro de mano, un autom\u00f3vil de riel conchuevino.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo veinte, la ciudadela ferroviaria fue una peque\u00f1a colonia americana. Entonces se transfiri\u00f3 la administraci\u00f3n de la empresa al estado. La elecci\u00f3n de Huigra para sede del ferrocarril obedeci\u00f3 a tres razones, seg\u00fan pu\u00f1o y letra de Archer Hartman: (1) Se encontraba justo a mitad de camino entre Guayaquil y Riobamba, el tramo comercial principal. En efecto dos trenes de pasajeros sal\u00edan a las seis de la ma\u00f1ana de Riobamba y de Guayaquil y coincid\u00edan en Huigra para el almuerzo. Arroz con huevo frito y alg\u00fan guisado de carne era el plato t\u00edpico, acompa\u00f1ado de una gaseosa helada. Los vendedores pregonaban a pulm\u00f3n suelto. Los pasajeros de primera com\u00edan en bajilla de hierro enlozado con cubiertos, los de segunda y tercera en hojas de col y con la mano. (2) Huigra era una eterna primavera. (3) Archer Hartman quer\u00eda estar lo m\u00e1s lejos posible de la politiquer\u00eda capitalina que a punto estuvo de truncar la empresa.<\/p>\n\n\n\n<p>La primavera eterna incidi\u00f3 en que el padre Paredes, un cura independiente, instalara un internado a donde iban a parar los muchachos de la clase media alta de Guayaquil que hab\u00edan sido expulsados de colegios prestigiosos. Debi\u00f3 tener un nombre oficial el colegio, pero se lo conoc\u00eda como el Colegio del Padre Paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Huigra tambi\u00e9n atra\u00eda personajes famosos de Guayaquil durante el invierno. En Guayaquil, el puerto principal y centro financiero del pa\u00eds, y en esa \u00e9poca la capital mundial del banano, el calor y los zancudos se confabulan para martirizar a la poblaci\u00f3n. Entre diciembre y abril las familias pudientes escapaban. No pocas familias invernaban en Huigra.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprovech\u00f3 el Padre Paredes que un destacado intelectual guayaquile\u00f1o vacacionaba en Huigra para convocar el concurso de composici\u00f3n y comprometerlo a ser juez. Como era la semana del Escolar Ecuatoriano, el concurso fue para estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado. La idea del padre Paredes era incentivar a los estudiantes de su colegio a la escritura. El intelectual puso una condici\u00f3n antes de aceptar ser el juez: que tambi\u00e9n se invitara a participar a los estudiantes de la escuela fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo cursaba el tercer grado en la escuela fiscal. Escrib\u00ed una composici\u00f3n sobre los curas y los gallinazos basado en mi observaci\u00f3n de ni\u00f1o y las ense\u00f1anzas de un profesor comunista. Hab\u00eda dos curas en Huigra, el p\u00e1rroco, el cura oficial, y el padre Paredes, el cura independiente. Los dos andaban con sotana negra y a veces con ese peculiar sombrero de ala ancha y copa peque\u00f1a. Y hab\u00eda gallinazos en abundancia. Gallinazos negros con el pescuezo pelado y un copete que se parec\u00eda al copete de los curas. Eran los a\u00f1os sesenta y todos los hombres usaban copete. Mi profesor era comunista. Hab\u00eda sido estudiante de la Universidad Central de Quito, una universidad sumamente politizada. La familia lo hab\u00eda mandado de Riobamba a estudiar leyes, pero al cabo de dos a\u00f1os se acab\u00f3 la plata y al futuro abogado no le qued\u00f3 m\u00e1s que conseguir trabajo en el magisterio. Lleg\u00f3 a Huigra con \u00ednfulas comunistas y su copete, porque tambi\u00e9n los comunistas usaban copete.<\/p>\n\n\n\n<p>En la escuela fiscal un profesor ense\u00f1aba todas las asignaturas del grado, y nuestro profesor algunos d\u00edas s\u00f3lo hablaba de los grandes pecados de la iglesia. A \u00e9l le escuch\u00e9 hacer la analog\u00eda entre gallinazos y curas, ambos aves de rapi\u00f1a dec\u00eda. En realidad, ahora s\u00e9 que estuvo equivocado, los gallinazos son aves de carro\u00f1a m\u00e1s que de rapi\u00f1a. Por una semana me dediqu\u00e9 a observar las similitudes entre los gallinazos y los dos curas de Huigra. Plasm\u00e9 mis observaciones en una composici\u00f3n que el intelectual guayaquile\u00f1o seleccion\u00f3 ganadora. Entre otras cosas, dijo al explicar su decisi\u00f3n, mi composici\u00f3n era la m\u00e1s corta.<\/p>\n\n\n\n<p>Surgi\u00f3 una controversia. El concurso se convoc\u00f3 para estudiantes de cuarto, quinto y sexto grados. Los estudiantes perdedores esgrimieron en su defensa la ilegitimidad de mi participaci\u00f3n pues yo estaba en tercer grado. Los profesores del quinto y sexto grado del colegio del padre Paredes me descalificaron y otorgaron el premio a uno de sus estudiantes sobresalientes. La composici\u00f3n ganadora era una eleg\u00eda a la disciplina en rima que si mal no recuerdo comenzaba con las siguientes l\u00edneas: La disciplina es una mina cuya riqueza al ni\u00f1o empina. Mientras la m\u00eda comenzaba as\u00ed: El cura y el gallinazo, p\u00e1lidos seres ojerosos, de negro van y vienen en busca de alguna rata muerta o limosna.<\/p>\n\n\n\n<p>El intelectual tomaba cerveza todas las noches en un sal\u00f3n que ten\u00eda una potente rocola. Comenzaba a beber con B\u00e9same Mucho de Lucho Gatica. Es lo que dec\u00edan en casa cuando a eso de las siete los acordes del bolero volaban por el pueblo: Ay, ya habr\u00e1 comenzado el intelectual a beber solo. En casa yo crec\u00eda rodeado de mujeres: la abuelita, mam\u00e1, la t\u00eda Raquel, tres hermanas, casi siempre una o dos primas y alguna comadre de paso, las vecinas y las muchachas. Qu\u00e9 hombre tan raro, dec\u00edan las mujeres de la casa, como si le costaran las palabras, hay que sac\u00e1rselas con tirabuz\u00f3n. La abuelita, que ya no o\u00eda nada pero habiendo aprendido a leer los labios met\u00eda su cuchara en todas las conversaciones, razon\u00f3 que a lo mejor el intelectual era medio mudo, y advirti\u00f3 que se anduvieran con cuidado pues hab\u00eda dos tipos de mudo, el mudo que por voluntad de Dios no hablaba, y el que se hac\u00eda el mudo, el mudo sabido.<\/p>\n\n\n\n<p>Me puse un gorro y baje al pueblo a ver al intelectual. En efecto, estaba en una mesa tomando cerveza s\u00f3lo. Vest\u00eda camisa blanca y pantalones oscuros, y a trav\u00e9s de gruesos lentes, los que se llamaban de culo de botella, ten\u00eda extraviada la vista en el horizonte oscuro. Como yo era ni\u00f1o pensaba que a lo mejor los intelectuales pod\u00edan ver a trav\u00e9s de la oscuridad. Le escuch\u00e9 a mi profesor decir: Hay hombres que miran a trav\u00e9s de las sombras, hombres que por sabios se los cree locos. Las mujeres de la casa as\u00ed pensaban del intelectual. Ese hombre bebe solo, dec\u00edan, sin entender como prefer\u00eda el silencio a su locuaz compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; <em>Buenas noches<\/em>, lo salud\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp; &nbsp;&#8211; Cuidado<\/em>, me advirti\u00f3 el propietario del sal\u00f3n, <em>a un intelectual no hay que molestarle cuando piensa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>No era mi intenci\u00f3n molestarle sino denunciar una injusticia. Me present\u00e9. Le expliqu\u00e9 que me hab\u00eda negado el premio por estar en el tercer grado. El intelectual solt\u00f3 una enorme carcajada. Recuerdo claramente su voz gruesa:&nbsp;<em>Te han negado el premio por ser demasiado joven.&nbsp;<\/em>No dijo m\u00e1s. Yo interpret\u00e9 su silencio como una manera de despedirme. Regres\u00e9 a casa derrotado.<\/p>\n\n\n\n<p>La entrega del premio fue el domingo despu\u00e9s de la misa que el padre Paredes pronunciaba ataviado elegantemente. Me parece que el padre Paredes en ciertas ocasiones vest\u00eda de cardenal (no s\u00e9 si invent\u00e9 este recuerdo.) Lo cierto es que despu\u00e9s de cada misa el padre Paredes manifestaba su afecto a las feligreses con efusivos abrazos. Me cuenta mi madre que disimuladamente manoseaba a las se\u00f1oritas y a las madres j\u00f3venes con sus manos escurridizas. El cura era un Tenorio pero nunca abus\u00f3 a menores. Su mujer oficial, se rumoraba, era la se\u00f1orita rectora del colegio.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de la Bendici\u00f3n, el padre Paredes pidi\u00f3 a los feligreses que permanecieran sentados. Y prosigui\u00f3 as\u00ed: Y ahora nos es grato presentarles al distinguido intelectual que nos honra con su presencia para entregar el premio a la mejor composici\u00f3n en esta la semana del Escolar Ecuatoriano. El premio lo levant\u00f3 para que todos lo vieran. Se trata nada menos y nada m\u00e1s que de una preciosa novela ilustrada del gran escritor franc\u00e9s Alejandro Dumas para inspirar en la muchachada el amor por las letras y el buen h\u00e1bito de la lectura. El Padre Paredes tambi\u00e9n elogi\u00f3 la labor del profesor de sexto grado. Qu\u00e9 no hay alumno sin su profesor, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>El intelectual no hab\u00eda asistido a la misa. Entr\u00f3 a la capilla justo ese momento y se dirigi\u00f3 al altar. Yo asist\u00eda con indignaci\u00f3n la ceremonia. M\u00e1s indignaci\u00f3n me provocaba el intelectual que los mismos profesores de quinto y sexto que me descalificaron. Cada cual cuidaba su gallinero, dec\u00eda la abuelita. \u00bfPero \u00e9l, no debi\u00f3 \u00e9l haberme defendido?<\/p>\n\n\n\n<p>El intelectual tom\u00f3 la palabra. Dijo que sent\u00eda verg\u00fcenza ajena (desde entonces llevo esa expresi\u00f3n como un florero en un rinc\u00f3n de mi cerebro.) \u00bfDescalificar a un ni\u00f1o por ser menor a los otros concursantes? Era un s\u00edntoma de la enfermedad, dijo, que cada d\u00eda hund\u00eda m\u00e1s al pa\u00eds en la mierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un suspiro ahogado recorri\u00f3 la capilla. Jam\u00e1s nadie hab\u00eda dicho mierda desde el pulpito.<\/p>\n\n\n\n<p>El intelectual pidi\u00f3 que se pusiera de p\u00ede el autor de la composici\u00f3n Los curas y los gallinazos. Me puse de p\u00ede. No ser\u00e1 El Conde de Montecristo, dijo al verme, pero es mi \u00faltimo libro de cuentos y te lo regalo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Padre Paredes se interpuso. Dijo que nunca era tarde para reparar un da\u00f1o, y con pu\u00f1ales en los ojos le quit\u00f3 la novela ilustrada de Dumas al profesor de sexto grado y me la entreg\u00f3 despu\u00e9s de un fuerte apret\u00f3n de manos, a\u00f1adiendo: Al Cesar lo que es del Cesar y al Escolar Ecuatoriano lo que es del Escolar Ecuatoriano.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo ten\u00eda siete a\u00f1os. Mucho despu\u00e9s, ya cuando emigr\u00e9 a Estados Unidos, le encontr\u00e9 al padre Paredes caminando de la mano con la se\u00f1orita rectora en Nueva York. Solt\u00e9 un grito de emoci\u00f3n: \u00a1Padre Paredes! Tremenda fue su sorpresa. Estaba en viaje de compras, dijo, y al caer en cuenta que aun ten\u00eda en su mano la mano de la se\u00f1orita rectora se sonroj\u00f3. Una precauci\u00f3n, dijo, no fuera a ser que se perdieran en un pa\u00eds extranjero.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ra\u00fal Guerrero El primer libro que le\u00ed de tapa a tapa fue un resumen ilustrado de El<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":7156,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[60,65],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v16.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El Conde de Montecristo - Neomano.com<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/neomano.com\/en\/el-conde-de-montecristo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El Conde de Montecristo - 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