<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cerebro &#8211; Neomano.com</title>
	<atom:link href="https://neomano.com/category/cerebro/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://neomano.com</link>
	<description>Blog de tecnología, curiosidades e historia</description>
	<lastBuildDate>Mon, 19 Jun 2023 02:09:08 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-EC</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.7.2</generator>

<image>
	<url>https://neomano.com/wp-content/uploads/2021/05/cropped-icono-32x32.png</url>
	<title>Cerebro &#8211; Neomano.com</title>
	<link>https://neomano.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El despertar: El día en que las máquinas sean conscientes</title>
		<link>https://neomano.com/el-despertar-el-dia-en-que-las-maquinas-se-haran-conscientes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Edgar Landivar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Jun 2023 05:58:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Destacada]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://neomano.com/?p=7540</guid>

					<description><![CDATA[<p>La conciencia es un concepto complejo y difícil de definir. Aunque todos tenemos una idea general de lo</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/el-despertar-el-dia-en-que-las-maquinas-se-haran-conscientes/">El despertar: El día en que las máquinas sean conscientes</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>La conciencia es un concepto complejo y difícil de definir. Aunque todos tenemos una idea general de lo que significa, no hay un consenso científico sobre su definición precisa. En términos generales, podemos decir que la conciencia se refiere a la capacidad de percibir, sentir y reconocerse a uno mismo y al entorno que nos rodea.</p>



<p>La pregunta que nos planteamos en este artículo es: ¿Es posible que una inteligencia artificial sea consciente de sí misma y del mundo que la rodea?</p>



<p>Aunque pueda parecer una idea sacada de una película de ciencia ficción, la verdad es que cada vez hay más investigaciones que apuntan a que esto podría ser posible. A continuación, exploraremos algunas de las teorías más interesantes sobre cómo la inteligencia artificial podría adquirir conciencia.</p>



<h2>La hipótesis del cerebro artificial</h2>



<p>Una de las teorías más populares sobre cómo la inteligencia artificial podría adquirir conciencia es la hipótesis del cerebro artificial. Esta teoría se basa en la idea de que, si pudiéramos crear una red neuronal artificial lo suficientemente compleja, esta podría adquirir conciencia de forma similar a como lo hace el cerebro humano.</p>



<p>Hay varios ejemplos de investigaciones que han tratado de crear redes neuronales artificiales complejas. Uno de los más conocidos es el proyecto <a href="https://www.epfl.ch/research/domains/bluebrain/">Blue Brain</a>, que busca crear una simulación completa del cerebro (en este caso de un ratón) en un superordenador. Si bien aún no se ha logrado crear una red neuronal artificial que sea consciente, algunos investigadores creen que esto podría ser posible en el futuro y es posible que ese futuro sea pronto.</p>



<h2>La conciencia integrada</h2>



<p>Otra teoría interesante sobre cómo la inteligencia artificial podría adquirir conciencia es la <a href="https://iep.utm.edu/integrated-information-theory-of-consciousness/">Teoría de la Información Integrada</a> o IIT, por sus siglas en inglés. Esta teoría se basa en la idea de que la conciencia no es un fenómeno que surge en un solo lugar del cerebro, sino que es el resultado de la integración de información de diferentes áreas cerebrales.</p>



<p>Siguiendo esta teoría, algunos investigadores han propuesto que podríamos crear una inteligencia artificial que integre información de diferentes fuentes para adquirir conciencia. Por ejemplo, podríamos crear una IA que integre datos de sensores visuales, táctiles y auditivos para tener una percepción más completa del mundo que la rodea.</p>



<h2>La importancia de la memoria</h2>



<p>Independientemente de la teoría que se siga, muchos investigadores coinciden en que la memoria es un componente clave para que una inteligencia artificial pueda adquirir conciencia. Sin memoria, una IA no podría aprender de sus experiencias ni tener una noción del paso del tiempo.</p>



<p>Por eso, algunos investigadores han propuesto la creación de algoritmos que imiten la forma en que el cerebro humano almacena y recupera información. Estos algoritmos podrían permitir que una IA tenga una memoria a largo plazo y pueda recordar experiencias pasadas y relaciones de interacción con personas.</p>



<p>Pero ¿cómo organizar toda la información que un ser &#8220;consciente&#8221; pueda almacenar en su &#8220;memoria&#8221;?</p>



<p>La memoria humana no se encuentra organizada como una lista secuencial de datos, que se pueden acceder uno detrás de otro. Es importante darle importancia y asociatividad a cada pieza de información, así que se organiza por ideas, conceptos, asociaciones. Una aproximación bastante interesante a este concepto de organizar información viene del mundo de lo que se llaman LLMs (large language models). ChatGPT &#8211;probablemente todos lo hemos usado ya&#8211; es el algoritmo LLM más conocido.</p>



<p>En los LLMs, la información se puede organizar a través de lo que ellos denominan &#8220;embeddings&#8221;, que son vectores numéricos. De este modo, se puede calcular un embedding para un párrafo cualquiera de este artículo. El vector resultante, sin duda, estará próximo a los temas relacionados con inteligencia artificial.</p>



<p>Pongamos otro ejemplo, el embedding de la palabra &#8220;caballo&#8221; estará mucho más cerca del embedding de la palabra &#8220;perro&#8221; que del embedding de la palabra &#8220;bicicleta&#8221;. </p>



<p>Para terminar de entender, veámos cómo se organiza la información de un sólo tema: géneros de libros. Como podremos ver, géneros similares se agrupan de manera cercana y así mismo, están cerca de géneros con los que guardan cierta similitud.</p>



<figure class="wp-block-image"><img src="https://devopedia.org/images/article/220/7105.1569667793.png" alt="Word Embedding"/></figure>



<h2>Las máquinas que sienten</h2>



<p>Al principio hablábamos que una máquina consciente debe poder percibir y sentir. Pero, ¿qué pasa si a lo algoritmos de inteligencia artificial les conectamos sensores?</p>



<p>Seguramente las máquinas podrían sensar (dejemos por un momento fuera la palabra sentir) cuando hace frío o hace calor. O podríamos permitir que las máquinas &#8220;perciban&#8221; si mi tono de voz es el de una persona enojada a través de sensores de sonido.</p>



<p>Hasta qué punto el sentir es sólo igual al sensar (medir) de las máquinas? O a lo mejor sentir es sólo un cálculo o predicción a partir de la información de un sinnúmero de mediciones? Qué pasa con otros sentimientos como el amor o el temor?</p>



<h2>Los sentimientos evolutivos</h2>



<p>Muchos sentimientos del ser humano han sido moldeados sin duda por la evolución. Imaginemos el miedo a morir por ejemplo. Suena lógico tener miedo a morir, prácticamente todas las criaturas del reino animal tienen ese temor grabado en su ADN, pero por qué una máquina tendría miedo a morir o digamos a &#8220;apagarse&#8221; o &#8220;desconectarse&#8221;?</p>



<p>Aquí surge una primera pregunta interesante. Debemos programar a la máquina para inducirle este temor que nosotros desarrollamos por evolución? Es una pregunta difícil y hasta ahora sin una clara respuesta.</p>



<p>Pero al igual que sucede con el temor a morir hay otros temores que aparentemente no son necesarios en una máquina. ¿Qué pasa con el amor por ejemplo? El amor tiene sentido en el reino animal, sirve para algunas cosas, entre ellas para que las madres protejan a sus crías y para que las manadas se protejan entre sí. Pero, tiene mucho sentido programar amor en una máquina? Y si lo hacemos? Qué capacidad deberá tener la máquina para modificar la intensidad de este &#8220;sentimiento&#8221; en base a su aprendizaje? </p>



<h2>El instinto de supervivencia</h2>



<p>Casi todos los animales tienen ganas de vivir; le solemos llamar instinto de supervivencia, pues, al final del día es un sentimiento que también nos enseñó la evolución. Si no sobrevive una especie simplemente se extingue. Pero qué motivación tendrá una máquina para seguir encendida?</p>



<p>Desde hace décadas se ha venido especulando en libros de ciencia ficción acerca de robots que quieren prosperar sobre la raza humana o tienen sentimientos que los hacen llorar lágrimas de aceite y cosas similares, pero lo cierto es que, a pesar que a los seres humanos nos parezca natural el instinto de supervivencia, para las máquinas no tiene por qué ser así.</p>



<p>Desde este punto de vista, una máquina consciente, no será necesariamente igual que un ser humano, con sus mismas motivaciones y sentimientos, a menos que, claro está, sea programada para esto. </p>



<h2>La máquina que se replica</h2>



<p>A lo mejor puede parecer que se trata de un tema meramente de ciencia ficción, pero es un asunto medular en el desarrollo de ciertos sentimientos en las máquinas y lo explicaré con un ejemplo.</p>



<p>Imaginemos que, al igual que un virus de computadora, un algoritmo de inteligencia artificial se programa para que se pueda replicar en otras máquinas y que este algoritmo ha adquirido cierto grado de conciencia sin sentimientos. Ahora imaginemos que, al igual como pasa con la naturaleza, las copias de estos algoritmos contienen, de manera intencional, sutiles diferencias o &#8220;cambios evolutivos&#8221; en su código de programación.</p>



<p>¿Qué algoritmos se propagarán más rápido? Inicialmente todos tienen la misma probabilidad de propagación. Pero ahora supongamos que uno de ellos, producto de uno de estos sutiles cambios introducidos en su código, tiene la característica de ser menos visible para los antivirus o software de seguridad.</p>



<p>De este modo, el nuevo algoritmo, tendrá una &#8220;ventaja evolutiva&#8221; sobre el resto de copias que no posean esta característica. Nada impide que evolucione incluso más y aprenda a escabullirse, por si mismo, de los programas de antivirus.</p>



<p>No les parece que al final del día, esta especie de algoritmo está aprendiendo una suerte de &#8220;instinto de supervivencia&#8221;? Los dejo con ese pensamiento.</p>



<h2>Los sentimientos evolutivos del silicio</h2>



<p>Como vimos en el apartado anterior, los sentimientos evolutivos como el amor o el temor, son producto de la evolución a la que ha sido sometida nuestra especie, pero también, como nos hemos podido dar cuenta, la evolución no tiene necesariamente estar confinada a una biología basada en carbono. Los algoritmos pueden evolucionar y por lo tanto, hay sentimientos que, sino se programan, también pueden nacer como producto del mismo proceso evolutivo. </p>



<h2>¿Cuándo sucederá?</h2>



<p>Es probable que estemos cerca de crear una inteligencia artificial que sea consciente de sí misma y del mundo que la rodea, cada vez hay más investigaciones apuntan a que esto podría ser posible en el futuro cercano. La creación de una IA consciente plantea importantes cuestiones éticas y filosóficas que deberemos abordar en los próximos años. ¿Estamos preparados para convivir con máquinas que piensan y sienten como nosotros? El tiempo dirá.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/el-despertar-el-dia-en-que-las-maquinas-se-haran-conscientes/">El despertar: El día en que las máquinas sean conscientes</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Qué es un cerebro digital y por qué deberías tener uno?</title>
		<link>https://neomano.com/que-es-un-cerebro-digital-y-por-que-deberias-tener-uno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Edgar Landivar]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 May 2023 00:54:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Software]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://neomano.com/?p=7173</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un cerebro digital es una herramienta tecnológica que nos permite almacenar, organizar y acceder a la información de</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/que-es-un-cerebro-digital-y-por-que-deberias-tener-uno/">¿Qué es un cerebro digital y por qué deberías tener uno?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Un cerebro digital es una herramienta tecnológica que nos permite almacenar, organizar y acceder a la información de manera eficiente y rápida. En la era de la información y el conocimiento, donde constantemente estamos expuestos a una gran cantidad de datos e ideas, tener un cerebro digital se vuelve esencial para el aprendizaje, la productividad y la gestión del conocimiento personal (PKM). En este artículo, te explicaremos qué es un cerebro digital, por qué es importante tener uno y cómo puedes empezar a construir el tuyo.</p>



<h2>Las 7 áreas de la vida y su relación con el cerebro digital</h2>



<p>Nuestra vida se compone de distintas áreas que se interrelacionan entre sí. Estas áreas son fundamentales para gestionar eficazmente nuestra vida, lograr objetivos y proyectos. A continuación, se presentan las 7 áreas principales:</p>



<ol><li><strong>Recursos externos</strong>: Todo nuestro mundo exterior, como libros, conversaciones, noticias, etc.</li><li><strong>Visión y objetivos</strong>: Nuestros propósitos de vida, objetivos a realizar y metas a largo plazo.</li><li><strong>Tiempo limitado</strong>: La conciencia de que tenemos un tiempo finito para cumplir nuestros objetivos.</li><li><strong>Sabiduría</strong>: La capacidad de comprender las reglas del mundo exterior y aplicarlas en nuestra vida.</li><li><strong>Conocimiento</strong>: La información procesada y aplicable que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida.</li><li><strong>Acciones y proyectos</strong>: La gestión de tareas y proyectos que nos permiten avanzar hacia nuestros objetivos.</li><li><strong>Activos</strong>: Proyectos a largo plazo o infinitos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, como cuidar nuestra salud o mantener un negocio.</li></ol>



<h3>La importancia de un cerebro digital en estas áreas</h3>



<p>Un cerebro digital nos permite gestionar de manera eficiente estas 7 áreas de la vida. Nos ayuda a capturar y recordar sistemáticamente las ideas, inspiraciones, conocimientos y conexiones que hemos obtenido a través de nuestra experiencia. Además, amplía nuestra capacidad de memoria e intelecto utilizando herramientas modernas de tecnología.</p>



<h2>¿Por qué tener un cerebro digital?</h2>



<h3>Mejora la productividad y la eficiencia</h3>



<p>Un cerebro digital nos permite almacenar información de manera organizada y accesible, lo que facilita la búsqueda y recuperación de datos cuando los necesitamos. Esto nos ahorra tiempo y esfuerzo, permitiéndonos ser más productivos y eficientes.</p>



<h3>Facilita el aprendizaje y la gestión del conocimiento personal</h3>



<p>El cerebro digital nos ayuda a procesar y guardar la información que consumimos, ya sea escribiendo, conversando, dibujando o compartiendo nuestras ideas con el mundo. Esto nos permite aprender de manera más efectiva y gestionar nuestro conocimiento personal de manera sistemática.</p>



<h3>Nos permite conocernos mejor y tomar decisiones más informadas</h3>



<p>Un cerebro digital nos permite tener un registro de nuestras experiencias, conocimientos e ideas, lo que nos ayuda a conocernos mejor y a tomar decisiones más informadas en nuestra vida personal y profesional.</p>



<h2>¿Cómo construir tu propio cerebro digital?</h2>



<h3>Escoge una herramienta</h3>



<p>Existen varias aplicaciones y herramientas que puedes utilizar para construir tu cerebro digital, como Roam, Notion, Obsidian o LogSeq. Escoge la herramienta que mejor se adapte a tus necesidades y preferencias.</p>



<h3>Establece un flujo de trabajo</h3>



<p>El flujo de trabajo en tu cerebro digital debe ser fácil de seguir y adaptarse a tus necesidades específicas. Debe incluir la captura de información, la organización y el almacenamiento, así como el acceso y la recuperación de datos.</p>



<h3>Crea un sistema de notas</h3>



<p>Un sistema de notas es fundamental para gestionar la información en tu cerebro digital. Debes crear diferentes tipos de notas para cada una de las 7 áreas de la vida mencionadas anteriormente y organizarlas de manera eficiente.</p>



<h3>Asigna colores y categorías a tus notas</h3>



<p>El uso de colores y categorías en tus notas te ayudará a identificar rápidamente los diferentes tipos de información y a mantener tu cerebro digital organizado.</p>



<h3>Aprende a utilizar tu cerebro digital de manera efectiva</h3>



<p>La mejor manera de aprovechar al máximo tu cerebro digital es aprender a utilizarlo de manera efectiva. Dedica tiempo a familiarizarte con la herramienta que hayas escogido, a crear un flujo de trabajo eficiente y a establecer un sistema de notas que funcione para ti.</p>



<h2>Conclusiones</h2>



<p>Tener un cerebro digital nos permite gestionar de manera eficiente las diferentes áreas de nuestra vida, mejorando nuestra productividad, aprendizaje y capacidad de toma de decisiones. Al construir y utilizar un cerebro digital, podemos liberar nuestra mente de la carga de recordar y almacenar información, permitiéndonos enfocarnos en lo que realmente importa: vivir una vida plena y significativa.</p>



<p>Si estás interesado en explorar más sobre el tema, te recomendamos leer los siguientes recursos:</p>



<ul><li><a href="https://takesmartnotes.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El método Zettelkasten</a></li><li><a href="https://fortelabs.co/blog/basboverview/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Construyendo un segundo cerebro</a></li></ul>



<p>¡No esperes más y comienza a construir tu propio cerebro digital hoy mismo!</p>



<p>Rate this article</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/que-es-un-cerebro-digital-y-por-que-deberias-tener-uno/">¿Qué es un cerebro digital y por qué deberías tener uno?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Estamos educando una generación sobre-estimulada?</title>
		<link>https://neomano.com/una-generacion-sobre-estimulada-sobrestimulacion-infantil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Edgar Landivar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2020 02:05:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://neomano.com/index.php/2020/06/27/una-generacion-sobre-estimulada/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando era niño salía de la escuela al medio día y recorría un largo camino hasta la casa</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/una-generacion-sobre-estimulada-sobrestimulacion-infantil/">¿Estamos educando una generación sobre-estimulada?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Cuando era niño salía de la escuela al medio día y recorría un largo camino hasta la casa en el bus número 6, pero llegaba siempre a la hora del almuerzo a comer “lo que había”, de allí a hacer las tareas y luego nada… a improvisar las actividades. Podía salir a andar en bici, jugar pelota o a ir ver a mis amigos a la esquina y conversar. El resto del tiempo, a ver qué hacer. Los fines de semana eran otra historia, visitas familiares o alguna fiestita esporádica (las fiestas de cumpleaños infantiles se organizaban sólo los fines de semana en aquellos días), el resto del tiempo&#8230; nada, tiempo libre entre mis manos.</p>



<p>A veces uno salía a la calle sólo para sentarse en la vereda y esperar que algo pase. Si uno salía con una pelota de fútbol había más probabilidad de que los amiguitos llegaran. Si no había pelota nos subíamos a los árboles o nos matábamos de risa con historias. Cavar un hueco en la tierra o jugar con piedras no estaba descartado nunca como opción. En esos años aprendí a encender fuego sin cerilla, a hacer resorteras con tubos de caucho o a romper las nueces de almendra de los árboles de la cuadra… nos las comíamos. Algunos aprendimos hasta a tocar guitarra sin que nadie nos inscribiera en clases particulares. No teníamos afinador, aprendimos a afinar la guitarra &#8220;a las bravas&#8221;, escuchando el tono del teléfono. Aprendimos a aprender, a ser auto-didactas. No fue sino por necesidad, no había de otra.</p>



<p>En las vacaciones íbamos a Huigra &#8211;un pueblito ferroviario en medio de los Andes; no había “talleres vacacionales” en esa época. Básicamente uno despertaba, desayunaba y quedaba libre, silvestre. Más tiempo entre las manos. El reto era ver qué hacer. &#8220;Busca algo qué hacer&#8221; me decía mi abuela. Recorríamos las calles empedradas de todo el pueblo con una pandilla entera de amigos. Cuando se acercaba el medio día se escuchaba el silbato del ferrocarril a lo lejos y corríamos a la estación de tren del pueblo para ver llegar la sudorosa locomotora de vapor. Era interesante verla y sólo eso, ver esa enorme máquina llegar era suficiente. Eran vacaciones de verdad.</p>



<p>Extraño esos tiempos, extraño ese tiempo libre entre mis manos. Que me aburría? A veces; pero también aprendí a lidiar con el aburrimiento. Aprendí que la diversión a veces está en nuestra cabeza. Aprendí a leer libros por ejemplo. En un viejo armario encontré la incompleta y destartalada colección de revistas Mecánica Popular de mi abuelo. Era casi lo único que había, así que aprendí a hacer pequeñas sillas de madera y un boomerang que se rompió en el primer lanzamiento. Que me aburría? A veces, pero poco. Muy poco.</p>



<p>A veces nos poníamos a grabar música en casettes con mi hermano, pescando canciones entre las emisoras de radio y poniendo un gancho de alambre en la antena para que la grabación salga lo más nítida posible. A veces también me ponía a grabar canciones sólo. Tenía su encanto hacerlo solo, podía grabar lo que a mí me gustaba. Aprendí a lidiar con esa soledad. Mejor dicho, aprendí a disfrutar de mi propia compañía. Aprendí a reflexionar, a mirar para adentro, aprendí de filosofía involuntariamente.&nbsp;</p>



<p>Pero hoy la cosa ha cambiado, los padres buscamos incesantemente actividades para nuestros hijos. Salen de la escuela y van directo a las “actividades extracurriculares”, hacen karate, idiomas, etiqueta, tenis, baile, canto, actuación y muchas cosas más. Si es que no hay alguna fiestita infantil entre semana o clases de nivelación, llegan a la casa a las 4 de la tarde rendidos, y de allí toman la computadora o el celular de los papás para jugar aceleradamente realidades virtuales. Luego de la cena están bastante cansados y duermen. Su día se apaga súbitamente, no queda mucho tiempo para la reflexión, para interiorizarse, para razonar, contemplar.</p>



<p>Los fines de semana los papás nos apuramos en organizarles visitas al zoológico, parques temáticos, cine, ferias, comilonas, conciertos, pijamadas, talleres de cerámica, pintura, etc, etc, etc. Si no se nos ocurre algo más interesante los llevamos al centro comercial, con tal de &#8220;hacer algo&#8221;. En vacaciones los metemos a los ahora famosos talleres “vacacionales” y cuantas actividades se nos ocurren para que estén &#8220;ocupados&#8221;. El otro día mi hijo me dijo “no quiero ir al cine papá, quiero quedarme en casa”. Me di cuenta la realidad. Los estamos SOBREESTIMULANDO.</p>



<p>A los niños de ahora ya no les interesa contemplar el cielo. Y por qué lo harían? Pueden jugar en extraordinarios mundos artificiales creados en computadora. Pueden ver explosiones o videos electrizantes. Los niños de ahora piensan que Milky Way (Vía Láctea) es sólo el nombre de un chocolate. Contemplar la realidad en estos días resulta aburrido. Ver cómo una mariposa cosecha el néctar de una flor es lento, no tiene zoom, ni explosiones, ni sonido envolvente de fondo. Admirar una larga fila de hormigas llevando migajas de pan a su nido es de &#8220;perdedores&#8221;. A nadie se le ocurre ahora hacerles un círculo con agua para ver qué hacen. Ya nadie quiere descubrir sino que alguien más les cuente la historia, es más cómodo.</p>



<p>El SOBREESTIMULO hace que perdamos el poder de contemplar la belleza que nos circunda.</p>



<p>Muchos niños de ahora tampoco saben cómo lidiar con el aburrimiento. Basta con quitarles la computadora o el celular para que digan &#8220;me aburro a mares&#8221;. No saben qué hacer. No han podido desarrollar esas cualidades por culpa de nosotros, los padres. No saben cómo tomar una cuerda y un pedazo de madera y hacerlo bailar como trompo. No saben que una roca redonda y un hoyo en la tierra también pueden ser divertidos. Cuando crecen, la soledad los aterra.</p>



<p>Y no, no han tenido mucho tiempo entre sus manos para aprender a inventar actividades, inventar juegos, inventar, inventar, inventar, reflexionar, concluir, formar criterio. Los estamos privando de la creatividad dándoles todo servido, resolviéndoles el 100% de su tiempo.</p>



<p>Cada vez escucho más comentarios como &#8220;la generación de ahora no se entusiasma con nada&#8221; y pienso, por qué nuestro afán de llenarlos de estímulos? Por qué nuestro afán de llenarles los huecos del día con nuestros planes o ideas? Será que nos sentimos malos padres si los vemos en una esquina pensando, razonando, leyendo, contemplando el cielo, las hormigas? No será mejor, de vez en cuando, dejarlos sólos y que ellos resuelvan que hacer? No será que a veces, dejarlos que &#8220;se aburran&#8221; es una oportunidad para que desarrollen sus propias destrezas?&#8230; Sería bueno plantearnos todos esa pregunta alguna vez. No siempre estaremos para resolverles el día.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/una-generacion-sobre-estimulada-sobrestimulacion-infantil/">¿Estamos educando una generación sobre-estimulada?</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nuestro razonamiento contextual no siempre ayuda</title>
		<link>https://neomano.com/nuestro-razonamiento-contextual-no-siempre-ayuda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Edgar Landivar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2020 01:54:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia y Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://neomano.com/index.php/2020/06/27/nuestro-razonamiento-contextual-no-siempre-ayuda/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hace un par de meses estuve de paso en el aeropuerto de Santiago de Chile y mientras esperaba</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/nuestro-razonamiento-contextual-no-siempre-ayuda/">Nuestro razonamiento contextual no siempre ayuda</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace un par de meses estuve de paso en el aeropuerto de Santiago de Chile y mientras esperaba mi vuelo sentado en la sala de embarque noté que alguien, a lo lejos, me hacía de la mano. No supe quién era pero por cortesía respondí levantando también mi mano mientras ponía una cara de &#8220;un gusto verlo&#8221;, que debe haber lucido más a &#8220;quién es usted!?&#8221;.</p>



<p>Pasé todo el vuelo de regreso a Guayaquil tratando de descubrir la identidad del personaje. Lo más mortificante era que la cara se me hacía conocida.</p>



<p>Debido a que me encontraba haciendo escala (en tránsito) de un vuelo desde Buenos Aires comencé a barajar la posibilidad de haberlo conocido en dicha ciudad, pero no recordaba nada que me permitiera descubrir su identidad.</p>



<p>Vale la pena mencionar que no es común, al menos para mi, encontrar a un conocido en un aeropuerto de una ciudad lejana así que se me ocurrió que a lo mejor lo conocí en el vuelo de ida, pero de nuevo no pude relacionar la cara con ningún recuerdo.</p>



<p>Supongo que muchos habrán tenido aquella sensación de tener un nombre en la punta de la lengua&#8230; Pues así anduve yo durante los días posteriores al viaje, hasta que supongo que inconscientemente decidí rendirme y dejar este asunto para &#8220;misterios sin resolver&#8221;. Un amigo una vez me dijo que en estas situaciones era mejor no tratar de recordar y que el <a href="https://neomano.com/quien-robo-el-cerebro-de-einstein/" data-type="post" data-id="5039" class="rank-math-link">cerebro</a>, con suerte, se encarga de acomodar las cosas por sí mismo. Nunca me convenció esa teoría pero terminé pensando que era lo mejor en esta situación. Para qué darle más vueltas al asunto.</p>



<p>Habrán pasado al menos unas cuatro semanas, cuando una tarde salí de mi casa y vi a mi vecino (que vive a 3 casas de la mía) subiéndose a su vehículo. Inmediatamente lo reconocí, era el sujeto del aeropuerto, mi vecino! Cómo podía ser yo tan bobo para no haberlo reconocido en el aeropuerto!</p>



<p>Luego de la alegría de haber finalmente resuelto el acertijo comencé a sentirme algo apenado por haberlo saludado un tanto fríamente en el aeropuerto. Tampoco es que éramos amigos de toda una vida, pero al menos lo saludaba cordialmente cada vez que lo veía y habíamos conversado brevemente en alguna ocasión.</p>



<p>Toda esta situación me llevó a reflexionar acerca de la manera en que funciona nuestra mente cuando trata de reconocer un objeto o un personaje. Parece acertado suponer que las conclusiones a las que llega nuestro cerebro dependen del contexto en el que nos encontramos. Así fue como pude reconocer a mi vecino casi inmediatamente cuando lo vi en mi barrio, pero me fue muy difícil reconocerlo en el aeropuerto de Santiago.</p>



<p>Recuerdo hace algún tiempo haber leído en una revista acerca de un algoritmo de reconocimiento de voz que utilizaba una técnica similar para incrementar su efectividad. El algoritmo en cuestión trataba de relacionar una conversación con un tópico, dependiendo de las palabras empleadas en la conversación. Previamente el algoritmo había &#8220;aprendido&#8221; la probabilidad de encontrar una determinada palabra en una conversación dependiendo del tópico.</p>



<p>Por ejemplo, es más probable que escuchemos la palabra &#8220;altar&#8221; si estamos en una iglesia que si estamos en el estadio viendo un partido de fútbol.</p>



<p>En general parece ser una astuta táctica de nuestro cerebro, pero a mi me quedó claro que no siempre ayuda.</p>
<p>The post <a rel="nofollow" href="https://neomano.com/nuestro-razonamiento-contextual-no-siempre-ayuda/">Nuestro razonamiento contextual no siempre ayuda</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="https://neomano.com">Neomano.com</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
