Neomano
← Volver al inicio
Ciencia y Tecnología·Historia··6 min de lectura

Cómo funcionaban las primeras cámaras fotográficas

De la cámara oscura de Ibn al-Haytham a la foto de Niépce y la Kodak de 1888: así funcionaban y evolucionaron las primeras cámaras fotográficas.

Cómo funcionaban las primeras cámaras fotográficas

Hoy sacas el teléfono, tocas la pantalla y en una fracción de segundo tienes una imagen perfecta. Cuesta imaginar que, durante siglos, «tomar una foto» fue un problema que parecía irresoluble. La parte óptica —proyectar el mundo dentro de una caja— estaba resuelta desde hacía casi mil años. Lo que faltaba era mucho más difícil: atrapar esa luz y hacer que se quedara quieta. Esta es la historia de cómo funcionaban las primeras cámaras fotográficas, desde una habitación a oscuras hasta la cajita que puso la fotografía en manos de cualquiera.

La cámara que existió mil años antes de la foto

Antes de la fotografía ya existía la cámara. La cámara oscura —en latín, literalmente «habitación oscura»— es un fenómeno óptico sencillo: si en una pared de un cuarto completamente a oscuras haces un agujero pequeño, la luz que entra proyecta en la pared opuesta una imagen del exterior, nítida pero invertida y al revés. No hace falta ninguna lente; basta el agujero.

El primero en estudiarlo de forma sistemática fue el sabio árabe Ibn al-Haytham (Alhazen), nacido en Basra hacia el año 965. En su Libro de la óptica, escrito alrededor de 1027, describió cómo construir un cuarto cerrado con un solo orificio para demostrar que la luz viaja en línea recta y entender cómo funciona la visión. Su método —comprobar las teorías con experimentos— se parece tanto al método científico moderno que a Ibn al-Haytham se lo considera uno de sus pioneros, y su tratado, traducido al latín, influyó en toda la ciencia europea posterior. Igual que ocurrió con la palabra algoritmo, buena parte de los cimientos de la ciencia occidental pasaron primero por el mundo árabe.

Durante el Renacimiento, pintores como Leonardo la usaban como ayuda para dibujar con perspectiva, y con el tiempo se le añadió una lente en el agujero para que la imagen fuera más brillante y nítida. La cámara oscura se encogió: de habitación pasó a caja portátil con un vidrio esmerilado donde el artista calcaba lo que veía. Ya era, en esencia, una cámara fotográfica… pero sin película. La imagen estaba ahí, viva y perfecta, y se esfumaba en cuanto tapabas el agujero.

El verdadero problema: hacer que la luz se quede

Ese fue el muro contra el que se estrellaron generaciones enteras. Se sabía que ciertas sales de plata se oscurecían con la luz, pero nadie lograba detener el proceso: la imagen que aparecía seguía ennegreciéndose hasta desaparecer por completo en cuanto se la miraba a plena luz. El reto de la fotografía nunca fue formar la imagen, sino fijarla.

El primero en conseguirlo fue el francés Nicéphore Niépce. Hacia 1826 o 1827, colocó dentro de una cámara oscura una placa de peltre recubierta de betún de Judea, una especie de asfalto que se endurece al recibir luz. Apuntó la cámara por la ventana de su finca de Le Gras y esperó. Y esperó: la exposición duró varias horas —se estima que unas ocho, o incluso más—, tanto que en la imagen resultante el sol parece iluminar las paredes de ambos lados del patio a la vez. El resultado, Punto de vista desde la ventana en Le Gras, es la fotografía más antigua que se conserva: la primera vez que una imagen del mundo real quedó grabada de forma permanente sin que la mano de nadie la dibujara.

El daguerrotipo: la primera cámara que se pudo comprar

El proceso de Niépce era demasiado lento para retratar a una persona. Su socio, Louis Daguerre, siguió experimentando y en 1839 presentó el daguerrotipo: una placa de cobre plateada, sensibilizada con vapores de yodo, que producía una imagen de una nitidez asombrosa, casi como un espejo. La cámara seguía siendo una caja de madera con una lente, pero ahora la exposición había bajado a minutos en lugar de horas.

1839 se toma como el año del nacimiento de la fotografía, y el daguerrotipo fue la primera cámara que se fabricó y vendió comercialmente. Tenía dos defectos: cada placa era una imagen única, imposible de reproducir, y posar seguía siendo un suplicio de inmovilidad —esa es, precisamente, la razón de que nadie sonriera en las fotos antiguas. Aun así, en pocos años los estudios de retrato daguerrotípico se multiplicaron por Europa y América.

El negativo: una foto, muchas copias

Mientras Daguerre triunfaba en Francia, el inglés William Fox Talbot resolvía el otro gran problema. Su proceso, el calotipo (patentado en 1841), no producía una imagen positiva directa, sino un negativo sobre papel: las zonas claras salían oscuras y viceversa. La ventaja era enorme, porque a partir de ese negativo se podían sacar todas las copias positivas que se quisiera. Nacía así el principio negativo-positivo que dominaría la fotografía durante siglo y medio, hasta la llegada de lo digital.

El siguiente salto llegó en 1851, cuando Frederick Scott Archer inventó el colodión húmedo: se recubría una placa de vidrio con una solución pegajosa, se la sensibilizaba con nitrato de plata y —aquí estaba el truco incómodo— había que exponerla y revelarla antes de que se secara, en cuestión de minutos. El fotógrafo tenía que llevar consigo un laboratorio portátil a cada sitio: tienda de campaña oscura, frascos de químicos y placas de vidrio. Combinaba lo mejor de los dos mundos —la nitidez del daguerrotipo y las copias del calotipo—, pero convertía cada foto en una pequeña expedición química.

La caja negra: qué había realmente dentro

Más allá de los químicos, todas estas cámaras compartían la misma anatomía, heredada de la cámara oscura. En la parte delantera, una lente que enfocaba la luz. Un diafragma que regulaba cuánta luz pasaba, como la pupila del ojo. Un fuelle o un cuerpo de madera que permitía ajustar la distancia hasta el fondo para enfocar. Y al fondo, el material sensible: la placa de metal, vidrio o papel donde la luz dejaba su huella. El obturador —el mecanismo que abre y cierra el paso de la luz durante un tiempo exacto— era al principio tan simple como quitar y volver a poner la tapa del objetivo con la mano; con exposiciones de varios segundos, esa precisión bastaba.

Toda la evolución posterior consistió en hacer más rápido y más automático cada uno de esos pasos. Fue un avance tan lento y colectivo como el de otros inventos que hoy usamos sin pensar: nadie inventó «la cámara» de un día para otro, sino que cada generación resolvió una pieza del rompecabezas.

1888: la cámara para todos

El paso final que convirtió la fotografía en un pasatiempo de masas lo dio el estadounidense George Eastman. En 1888 lanzó la primera cámara Kodak: una simple caja negra, sin ajustes que tocar, que venía cargada de fábrica con un rollo de película flexible para 100 fotos. El usuario solo apuntaba y apretaba un botón. Cuando terminaba el rollo, enviaba la cámara entera a la fábrica de Rochester, donde revelaban las fotos, recargaban la película y devolvían todo por correo.

El eslogan lo resumía todo: «You press the button, we do the rest» («usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto»). Por primera vez, tomar una foto no exigía saber química ni óptica: Eastman había separado el acto de fotografiar del de revelar, y con ello puso la cámara en manos de cualquiera. De la habitación a oscuras de Ibn al-Haytham a esa cajita de bolsillo habían pasado casi novecientos años; del rollo Kodak al sensor de tu teléfono, poco más de un siglo. Pero el principio es exactamente el mismo que descubrió aquel sabio de Basra: una caja, un agujero y la luz que entra a dibujar el mundo. Vale la pena recordarlo la próxima vez que visites un museo y te detengas frente a una de esas primeras fotografías imposibles.

Referencias

  1. «View from the Window at Le Gras», Wikipedia. en.wikipedia.org
  2. «Alhazen Builds the First Camera Obscura», History of Information. historyofinformation.com
  3. «You Press the Button, We Do the Rest», Wikipedia. en.wikipedia.org
  4. «Photographic Processes Video Series & Glossary», George Eastman Museum. eastman.org

¿Te gustan los inventos que cambiaron el mundo sin que nadie los mire? Sigue con la guerra de las corrientes o explora toda la sección de Ciencia y Tecnología.

Compartir¡Copiado!

También te puede interesar

Comentarios

Inicia sesión con GitHub para comentar.
Publicidad

Del autor · Noticias · IA · Audio

MiPais.com Las noticias del mundo, en audio, desde un globo terráqueo

Visitar MiPais.com