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Historia·Ciencia y Tecnología·Etimología··5 min de lectura

Grace Hopper y el origen del «bug» informático

El 9 de septiembre de 1947 una polilla quedó atrapada en la Mark II. Pero Grace Hopper no inventó la palabra «bug»: Edison ya la usaba en 1878.

Grace Hopper y el origen del «bug» informático

Cada vez que un programa falla decimos que tiene un bug, y a corregirlo lo llamamos debuggear. La historia más repetida es entrañable: en 1947, la pionera de la computación Grace Hopper encontró una polilla dentro de una computadora, la palabra «bicho» se volvió sinónimo de error y así nació el término. Es una gran anécdota, y casi todo en ella es cierto. Pero hay un detalle incómodo que suele omitirse: cuando esa polilla apareció, la palabra «bug» ya tenía décadas rondando por los talleres de ingeniería. Grace Hopper no inventó el término. Hizo algo quizá más memorable: lo convirtió en leyenda.

La polilla de la Mark II

El episodio ocurrió de verdad. El 9 de septiembre de 1947, un equipo que trabajaba con la computadora electromecánica Harvard Mark II, en Cambridge (Massachusetts), detectó un fallo. Al revisar la máquina, encontraron el culpable físico: una polilla atrapada entre los contactos de un relé (concretamente el relé número 70 del panel F). La retiraron con cuidado y la pegaron con cinta adhesiva en el cuaderno de bitácora del laboratorio, junto a una anotación que se haría célebre: «First actual case of bug being found» («Primer caso real de un bicho encontrado»).

Ese cuaderno, con la polilla todavía pegada en la página, se conserva hoy en el Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian, en Washington. Es una de esas reliquias que resumen una época entera: la de las computadoras del tamaño de una habitación, hechas de miles de relés mecánicos donde un insecto real podía, literalmente, meterse a estropear el cálculo. Como en los primeros pasos de la programación, la informática de aquellos años era tan física como matemática.

El chiste estaba en que ya existía la palabra

Y aquí está la clave que la versión popular pasa por alto. La gracia de la anotación —el motivo por el que alguien se molestó en escribir «primer caso real de bicho»— es que la palabra bug ya se usaba para referirse a fallos técnicos. El hallazgo de una polilla auténtica era una broma: por fin un «bicho» de verdad, y no en sentido figurado. Sin ese uso previo, la nota no tendría ninguna gracia.

¿De dónde venía entonces «bug»? La palabra es antigua. En inglés medieval, bugge designaba a un espíritu o duende que asustaba a la gente (de ahí sobrevive el bogeyman, el «coco»); hacia el siglo XVI pasó a nombrar insectos molestos, como las chinches. Y en el siglo XIX los ingenieros la adoptaron como metáfora de esos pequeños defectos escurridizos que se cuelan en cualquier máquina y cuesta encontrar.

Edison ya hablaba de «bugs» en 1878

El testimonio más citado es de nada menos que Thomas Edison. En una carta de 1878, el inventor describía los «bugs» —así, con esa palabra— como las pequeñas fallas y dificultades que aparecían en el desarrollo de sus inventos, y que exigían meses de trabajo hasta alcanzar el éxito comercial. Edison usaba el término con toda naturalidad, señal de que ya circulaba en el ambiente técnico de su época. Se cuenta incluso que el telégrafo cuádruple en el que trabajaba necesitaba una especie de «cazador de bugs» (bug trap) para funcionar bien.

Es decir: casi setenta años antes de la polilla de la Mark II, la palabra «bug» ya significaba «fallo de ingeniería» en boca de uno de los inventores más famosos de la historia. Para la década de 1940, cuando Hopper y su equipo trabajaban con las primeras computadoras, el término era jerga común entre ingenieros. La polilla no creó la palabra; se topó con ella.

Entonces, ¿qué hizo Grace Hopper?

Conviene ser justos con la historia y con ella. Primero, un matiz: la anotación del cuaderno probablemente no la escribió Hopper de su puño y letra —se atribuye más bien a otros miembros del equipo de la Mark II—, aunque ella estaba allí y adoptó el episodio como suyo durante el resto de su vida. Grace Hopper fue una figura enorme de la computación: matemática, oficial de la Marina de Estados Unidos que llegó a contraalmirante, y una de las mentes detrás de los primeros compiladores y del lenguaje COBOL. Contaba la anécdota de la polilla en sus charlas una y otra vez, con humor, y fue en buena medida gracias a ella que la historia se volvió famosa.

Su mérito real no fue acuñar «bug», sino popularizarlo y darle un símbolo físico inolvidable. Ella y su equipo ayudaron a extender también el verbo debug («depurar», quitar los bichos) en el mundo de la computación. Gracias a esa anécdota contada mil veces, una palabra que hasta entonces era jerga de taller se convirtió en el término universal que hoy usan millones de programadores. Como ocurre con otras palabras nacidas en el mundo de las máquinas, su origen real es menos limpio y más interesante que la leyenda.

La lección detrás del bicho

La historia del «bug» es un buen recordatorio de cómo funcionan los mitos de origen: solemos preferir un momento fundacional nítido —una persona, una fecha, una polilla— a la verdad más difusa de una palabra que fue madurando durante décadas. Que Grace Hopper no inventara el término no le resta ningún mérito; al contrario, muestra algo más humano: que a veces la contribución más duradera no es crear algo de la nada, sino contar tan bien una historia que el mundo entero la recuerde.

Así que la próxima vez que un programa se cuelgue y alguien maldiga «otro bug más», vale la pena recordar que ese pequeño «bicho» arrastra un pasado largo: de los duendes del inglés medieval a los talleres de Edison, y de ahí a una polilla real pegada en un cuaderno que hoy descansa en un museo. Los errores, al parecer, también tienen su propia historia. Y si te interesan estos comienzos, no te pierdas la historia del primer virus informático, otro «bicho» que marcó época.

Referencias

  1. «September 9: First Instance of Actual Computer Bug Being Found», Computer History Museum: fecha, la polilla en el relé de la Harvard Mark II y la anotación del cuaderno. computerhistory.org
  2. «Log Book With Computer Bug», National Museum of American History (Smithsonian): ficha del cuaderno con la polilla pegada y la leyenda «first actual case of bug being found». americanhistory.si.edu
  3. «Thomas Edison Was an Early Adopter of the Word ‘Bug’», Atlas Obscura: el uso de «bug» por Edison en 1878 como fallo de ingeniería, décadas antes de Hopper. atlasobscura.com
  4. «Bug (engineering)», Wikipedia: etimología de «bug» desde el inglés medio, su uso técnico en el siglo XIX y el papel de Hopper en popularizarlo. en.wikipedia.org

¿Te gustan las historias detrás de la tecnología? Sigue con Ada Lovelace y el primer programa y el origen de la palabra «robot», o explora toda la sección de historia.

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