RISC-V: el chip libre que quiere ser el Linux del hardware
RISC-V es la arquitectura de chip abierta y libre de regalías que reta a ARM y x86. Qué es, por qué crece tan rápido y dónde ya la usas sin saberlo.

Casi todos los chips que mueven el mundo —el procesador de tu teléfono, el de tu portátil, el del router— hablan un idioma que alguien posee. ARM cobra licencias por el suyo; Intel y AMD controlan el x86. RISC-V (se pronuncia "risk five") propone lo contrario: un juego de instrucciones abierto y libre de regalías que cualquiera puede usar, modificar y fabricar sin pedir permiso ni pagar un centavo. La comparación que se repite es inevitable: RISC-V aspira a ser para el hardware lo que Linux fue para el software.
Qué es exactamente RISC-V
Para entenderlo hay que separar dos cosas que solemos confundir. Una es el chip físico; otra es la arquitectura del juego de instrucciones (ISA, por sus siglas en inglés): el catálogo de órdenes básicas —sumar, comparar, leer memoria— que el procesador entiende. RISC-V no es un chip: es esa ISA, una especificación pública que describe cómo debe comportarse un procesador. Es como la diferencia entre un idioma y la persona que lo habla: el idioma es gratuito; construir a quien lo hable cuesta, pero nadie te cobra por usar las palabras.
Ahí está la revolución. Para diseñar un chip ARM hay que firmar un contrato y pagar regalías por cada unidad vendida. Con RISC-V, una startup, una universidad o un país entero puede diseñar su propio procesador partiendo de una base abierta, sin licencias ni cláusulas. Es la misma filosofía que separa al código abierto del software libre, llevada al silicio.
De un proyecto de verano en Berkeley
RISC-V nació en 2010 en la Universidad de California en Berkeley. El profesor Krste Asanović necesitaba una arquitectura abierta para sus investigaciones y, junto con los estudiantes Yunsup Lee y Andrew Waterman, decidió crear una desde cero en lo que iba a ser "un proyecto corto de tres meses durante el verano". El nombre lo dice todo: es la quinta generación de diseños RISC que salen de Berkeley desde 1981, y por eso el "V" es el número romano cinco.
La idea detrás —RISC, Reduced Instruction Set Computer— es vieja y poderosa: un procesador con pocas instrucciones simples, pero muy rápidas, en lugar de muchas instrucciones complejas. Lo nuevo no era la técnica, sino la licencia. En 2011 se publicó la primera versión, el conjunto base RV32I, bajo una licencia tan permisiva como la de cualquier proyecto de software libre. En 2015, para que la especificación no dependiera de una sola universidad ni de un solo país, se creó la fundación que hoy se llama RISC-V International, con sede en Suiza para mantenerse neutral frente a las tensiones geopolíticas entre potencias.
Modular como un Lego
La gracia técnica de RISC-V es que es modular. Hay un núcleo mínimo obligatorio —apenas unas decenas de instrucciones para sumar, restar y mover datos— y luego una serie de extensiones opcionales: multiplicación, números decimales, vectores para inteligencia artificial, criptografía. Quien diseña el chip elige solo lo que necesita.
Eso permite que la misma arquitectura sirva para un microcontrolador diminuto de un dólar y para un procesador de servidor que corre Linux. Un sensor de temperatura no necesita instrucciones vectoriales; un chip de centro de datos sí. En lugar de cargar con todo el peso de un x86 heredado de los años setenta, cada diseñador arma su procesador "a la medida", como quien escoge piezas de Lego.
Dónde ya lo usas sin saberlo
RISC-V dejó de ser un experimento académico hace tiempo. Para 2025, según RISC-V International, ya se habían fabricado más de 10.000 millones de núcleos RISC-V en el mundo. Muchos están escondidos dentro de dispositivos que ya tienes: controladores de discos, auriculares, sensores y placas para makers.
El ejemplo más cercano para quien juega con electrónica es Espressif: sus chips más nuevos de la familia ESP32-C abandonaron el núcleo propietario anterior y adoptaron RISC-V. Si quieres entender ese ecosistema, lo desglosamos en nuestra guía para empezar con el ESP32 desde cero. Y la Raspberry Pi Pico 2, con su chip RP2350, hace algo asombroso: incluye dos arquitecturas a la vez y deja que elijas ejecutar tu código en núcleos ARM o en núcleos RISC-V, un detalle que mencionamos al comparar las placas en ESP32, Arduino y Raspberry Pi Pico.
Cuando los gigantes se suben al barco
Lo que en 2010 era un proyecto de verano hoy preocupa a la industria. El año 2025 marcó un punto de inflexión: la fundación ratificó el perfil RVA23, un estándar que define qué debe traer un procesador RISC-V para correr sistemas operativos completos como Linux sin sorpresas de compatibilidad —el equivalente a ponerse de acuerdo en una gramática común para que el software escrito una vez funcione en chips de cualquier fabricante. Ubuntu, de hecho, lo adoptó como requisito a partir de octubre de 2025.
Y los pesos pesados se movieron. NVIDIA anunció soporte completo de su plataforma CUDA sobre RISC-V, y Qualcomm compró la empresa Ventana Micro Systems, especializada en núcleos RISC-V de alto rendimiento. Son señales de que las mayores compañías de chips quieren diversificarse y depender menos de ARM. No significa que RISC-V vaya a destronar mañana a quien manda; significa que, por primera vez, hay una alternativa abierta tomada en serio.
¿Realmente el "Linux del hardware"?
La analogía es buena pero no perfecta. Linux demostró que un proyecto abierto y colaborativo podía superar a alternativas cerradas y carísimas, y hoy corre en casi todos los servidores del planeta. RISC-V apuesta por el mismo camino en el silicio: una base común, neutral y sin dueño, sobre la que cualquiera puede construir. La diferencia es que fabricar un chip sigue siendo mucho más caro y lento que compilar software, así que la "revolución" avanza a ritmo de fundición, no de descarga.
Aun así, la dirección es clara. En un mundo donde el control de los chips se ha vuelto un asunto de seguridad nacional, tener una arquitectura que nadie puede prohibir ni encarecer por decreto es un activo enorme. RISC-V quizá no reemplace a ARM ni a x86, pero ya cambió la conversación: el corazón de nuestros aparatos también puede ser libre.
Referencias
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