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Ciencia y Tecnología·Curiosidades··5 min de lectura

Cómo funciona una pantalla táctil

¿Cómo funciona una pantalla táctil? Tu dedo altera un campo eléctrico invisible en el cristal. La historia va del primer prototipo de 1965 al iPhone.

Cómo funciona una pantalla táctil

Tocas la pantalla táctil del teléfono cientos de veces al día y todo responde como por arte de magia: el dedo desliza, la foto crece, el texto aparece. Pero no hay magia. Debajo del cristal hay electricidad, y tu propio cuerpo forma parte del circuito. Entender cómo funciona una pantalla táctil explica de paso algunas rarezas cotidianas: por qué no responde con guantes, por qué se vuelve loca cuando la mojas y por qué un lápiz cualquiera no sirve pero uno «especial» sí. La historia empieza mucho antes del iPhone, en un laboratorio militar británico de los años sesenta.

El primer prototipo lo hizo un ingeniero de radares

En 1965, el ingeniero Eric Arthur Johnson, que trabajaba en el Royal Radar Establishment de Malvern (Inglaterra), publicó un artículo con un título modesto: «Touch Display—A Novel Input/Output Device for Computers». En él describía lo que hoy se considera la primera pantalla táctil operada con el dedo. Johnson pensaba en el control del tráfico aéreo: en lugar de darle órdenes a la computadora con botones y palancas, el operador tocaría directamente lo que veía en la pantalla, ganando velocidad en situaciones críticas.

Su invento era capacitivo, el mismo principio que usa tu teléfono hoy, aunque solo detectaba un toque a la vez y en modo binario: tocado o no tocado, sin coordenadas finas. Johnson patentó la idea en 1969. Faltaban casi cuarenta años para que esa tecnología llegara a nuestros bolsillos, pero el concepto ya estaba: usar la electricidad del cuerpo humano como parte del sistema.

Dos maneras muy distintas de «sentir» el dedo

No todas las pantallas táctiles funcionan igual. Durante décadas convivieron dos familias que resuelven el mismo problema por caminos opuestos: una detecta presión, la otra detecta electricidad.

Las resistivas: sienten que las aprietas

La pantalla resistiva, popularizada por el inventor estadounidense G. Samuel Hurst en los años setenta, es en el fondo un interruptor gigante y transparente. Tiene dos capas flexibles y conductoras separadas por un espacio mínimo, sembrado de puntos separadores microscópicos. Al presionar con el dedo, una uña o un lápiz, la capa de arriba se dobla y toca la de abajo justo en ese punto. Ese contacto cambia la resistencia eléctrica que circula por las capas, y un controlador traduce ese cambio en coordenadas X e Y: sabe exactamente dónde lo apretaste.

La gran ventaja es que responde a cualquier objeto que haga presión: un guante, la punta de un bolígrafo, una uña. Por eso las viejas PDA, los cajeros automáticos y muchas máquinas industriales usaban pantallas resistivas, baratas y resistentes. Su defecto: solo entienden un toque a la vez, la imagen se ve algo más apagada por las capas extra, y no permiten gestos como el «pellizco» para ampliar.

Las capacitivas: sienten tu electricidad

La pantalla de tu teléfono es capacitiva, y aquí entra el truco elegante: el cuerpo humano conduce la electricidad. Sobre el cristal hay una capa transparente de un material conductor (normalmente óxido de indio y estaño, ITO) que forma una fina red eléctrica cargada. Cuando acercas el dedo, tu cuerpo «roba» una pequeña cantidad de esa carga y altera el campo eléctrico en ese punto exacto. La pantalla no siente presión: siente la perturbación eléctrica que provoca tu dedo, incluso con un roce suavísimo.

Por eso una pantalla capacitiva no responde con guantes de lana (aíslan tu electricidad) ni con un lápiz de plástico común (no conduce). Y por eso funcionan los lápices «capacitivos» y los guantes especiales: llevan una punta o unos hilos conductores que imitan el efecto del dedo. También explica por qué el teléfono se comporta de forma errática cuando la pantalla está mojada: el agua también conduce y confunde al sistema con toques fantasma.

El salto que hizo posible el iPhone

Dentro de las capacitivas hubo un segundo salto decisivo. Las primeras eran de tipo «superficial», con cuatro electrodos en las esquinas que calculaban un único punto de contacto. La versión moderna, la capacitiva proyectada, sustituye esos cuatro electrodos por una malla de electrodos en filas y columnas bajo el cristal. El controlador va midiendo la capacitancia en cada cruce de la malla decenas de veces por segundo, así que puede detectar varios dedos al mismo tiempo y seguir su movimiento.

Ese es el multitáctil (multi-touch), y es lo que popularizó el iPhone en 2007: de golpe se podía pellizcar para hacer zoom, rotar una foto con dos dedos o escribir en un teclado en pantalla sin lápiz. La tecnología capacitiva proyectada ya existía, pero fue el teléfono de Apple el que la convirtió en el estándar de casi todos los dispositivos táctiles que vinieron después. Es un buen ejemplo de cómo una idea de laboratorio de 1965 tardó cuatro décadas en encontrar el producto que la haría universal, igual que ocurrió con el mouse.

Lo que tocas no es la imagen

Conviene recordar algo que la costumbre nos hace olvidar: cuando tocas un ícono, no estás tocando la imagen. La pantalla que muestra los colores —los píxeles— y la capa que detecta el tacto son dos sistemas distintos, superpuestos y perfectamente alineados. Uno dibuja; el otro escucha. El cerebro los fusiona en una sola experiencia tan natural que damos por hecho que «tocamos» los botones, cuando en realidad estamos alterando un campo eléctrico invisible a través del vidrio.

Esa fusión de electricidad y cuerpo humano tiene un aire de familia con otras tecnologías que usan campos para «leernos» sin cables, como el NFC de tarjetas y celulares. La próxima vez que amplíes una foto con dos dedos, piensa que estás completando un circuito diseñado hace sesenta años para que un controlador aéreo tocara un radar. Y que, en cierto sentido, la pantalla no responde a tu dedo: responde a la electricidad que llevas dentro.

Referencias

  1. «The First Touchscreen Wasn't Apple, It Was Made in 1965», RootByte: E. A. Johnson, el Royal Radar Establishment y la primera pantalla táctil capacitiva. rootbyte.tech
  2. «History of Resistive Touchscreens», Faytech North America: G. Samuel Hurst y el funcionamiento de las pantallas resistivas de dos capas. faytech.us
  3. «Capacitive vs. Resistive Touchscreens», Newhaven Display: por qué las capacitivas dependen de la conductividad del cuerpo y las resistivas de la presión. newhavendisplay.com
  4. «Projected Capacitive Touch Screens», Future Electronics: la capacitancia mutua, la malla de electrodos y el multitáctil del iPhone. futureelectronics.com

¿Te gustan estas historias de tecnología cotidiana? Sigue con el origen de la palabra «pixel» y por qué medimos las pantallas en pulgadas, o explora toda la sección de ciencia y tecnología.

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