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Ciencia y Tecnología·Historia··5 min de lectura

La historia de Ethernet: cómo una oficina compartió datos

En 1973, en Xerox PARC, un ingeniero conectó las computadoras de una oficina a una impresora láser. Así nació Ethernet, la red que usamos hoy.

La historia de Ethernet: cómo una oficina compartió datos

Cada vez que enchufas un cable de red en la pared o conectas una consola por Wi-Fi, estás usando una idea que nació hace más de medio siglo para resolver un problema muy concreto de oficina: cómo conseguir que un montón de computadoras compartieran una misma impresora carísima. Esa idea se llama Ethernet, y su historia empieza un día de mayo de 1973, en un laboratorio de California, con un ingeniero, una máquina de escribir y una impresora láser que iba demasiado rápido para la red que existía.

El problema: una impresora láser sin nadie que la alimentara

A comienzos de los años setenta, el Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto (Xerox PARC) era probablemente el lugar más adelantado del mundo en informática personal. Allí se había construido el Alto, una de las primeras computadoras con pantalla gráfica y ratón, y allí había nacido también la EARS, la primera impresora láser de la historia, capaz de imprimir una página por segundo a 500 puntos por pulgada.

El problema era de una sencillez casi absurda: PARC tenía decenas de computadoras Alto repartidas por el edificio y una sola de esas impresoras espectaculares. Para aprovecharla, todas esas máquinas tenían que enviarle datos, y muchos datos: alimentar aquella impresora exigía mover del orden de 25 millones de bits por segundo. Las redes de la época, pensadas para terminales de texto lentos, ni se acercaban. Hacía falta algo nuevo, rápido y que no dependiera de un ordenador central que hiciera de policía de tráfico.

Robert Metcalfe, ALOHAnet y una radio en Hawái

La tarea recayó en un joven ingeniero llamado Robert Metcalfe, que venía de trabajar en ARPANET —la red que años antes había transmitido el primer mensaje de la historia de internet—. Buscando inspiración, Metcalfe se fijó en un sistema aparentemente muy distinto: ALOHAnet, una red de la Universidad de Hawái que conectaba las islas por radio.

La genialidad de ALOHAnet era su descaro. En lugar de coordinar con precisión quién hablaba y cuándo, dejaba que cualquier estación transmitiera cuando quisiera. Si dos mensajes chocaban en el aire, sencillamente se retransmitían más tarde, tras esperar un tiempo al azar. Metcalfe entendió que esa misma idea —dejar que todos hablen y resolver los choques cuando ocurren— podía llevarse de las ondas de radio a un cable, y funcionar muchísimo más rápido.

22 de mayo de 1973: nace el nombre «Ethernet»

El 22 de mayo de 1973, Metcalfe escribió un memorándum interno —tecleado en una máquina de escribir IBM Selectric— describiendo una «red de comunicación por difusión» para conectar los Alto dentro de un edificio. En ese documento bautizó el sistema con un nombre que ha quedado para la historia: Ethernet.

El nombre era una broma culta. En el siglo XIX, los físicos creían que la luz viajaba por un medio invisible que llenaba todo el universo, al que llamaban «éter luminífero». Ese éter resultó no existir, pero Metcalfe recuperó la palabra para bautizar el «medio» por el que viajarían los datos. Y fue una elección visionaria: al hablar de un «éter» abstracto en lugar de un cable concreto, dejó la puerta abierta a que Ethernet funcionara después sobre cable coaxial, par trenzado, fibra óptica y hasta ondas de radio.

Todos hablan, y cuando chocan, esperan

El corazón técnico de Ethernet es un método con un nombre intimidante, CSMA/CD, pero una lógica muy humana. Imagina una reunión sin moderador: antes de hablar, cada persona escucha para ver si alguien más lo está haciendo (eso es el «acceso múltiple con detección de portadora»). Si el canal está libre, habla. Si por casualidad dos empiezan a la vez, ambos notan el choque (la «detección de colisiones»), se callan y esperan un instante al azar antes de volver a intentarlo.

Junto a David Boggs, coinventor de Ethernet, Metcalfe construyó en PARC una red que unía un centenar de nodos por un cable coaxial. Aquella primera Ethernet funcionaba a 2,94 megabits por segundo: unas 10.000 veces más rápida que las redes de terminales que reemplazaba, y por fin suficiente para mantener alimentada a la voraz impresora láser. La oficina, por fin, sabía compartir sus datos.

De un laboratorio a un estándar mundial

Xerox pudo haberse guardado el invento, pero Metcalfe entendió que una red solo es valiosa si mucha gente la usa. En 1980, tres gigantes —Digital Equipment Corporation (DEC), Intel y Xerox— publicaron juntos la especificación «DIX» de una Ethernet a 10 Mbps, abriendo el diseño a toda la industria. Poco después, en 1983, el organismo IEEE lo convirtió en un estándar oficial, el famoso IEEE 802.3, que todavía hoy define cómo hablan las redes cableadas.

El propio Metcalfe dejó Xerox y fundó 3Com para vender tarjetas Ethernet, y con el tiempo formuló la célebre «ley de Metcalfe»: el valor de una red crece con el cuadrado del número de usuarios conectados. La pieza que faltaba para llevar Ethernet a todas las oficinas llegó en 1990 con el 10BASE-T, que permitió usar sencillo cable de par trenzado y conectores parecidos a los del teléfono, en lugar del rígido y caro cable coaxial.

Por qué Ethernet ganó (y sigue ganando)

Ethernet compitió durante años con otras tecnologías de red teóricamente más elegantes, como Token Ring. Ganó por las mismas razones que ganan tantas cosas en tecnología: era más simple, más barata y lo bastante buena. Y sobre todo, era flexible: aquella idea de un «éter» abstracto permitió que la misma familia de estándares pasara de 3 a 10, luego a 100, a 1.000 y hoy a cientos de miles de megabits por segundo, sin cambiar su lógica esencial.

Incluso el Wi-Fi es, en el fondo, un pariente cercano: hereda de aquella red de radio hawaiana la idea de compartir un medio y gestionar las colisiones. Si te interesa esa otra rama de la historia, vale la pena saber qué significa realmente la palabra Wi-Fi, o cómo el módem hizo sonar internet a través del teléfono. Todas son variaciones de la misma pregunta que Metcalfe respondió en 1973: cómo hacer que varias máquinas compartan una conversación sin pisarse. Medio siglo después, seguimos usando su respuesta cada vez que decimos, sin pensarlo, «conéctalo por cable de red».

Referencias

  1. «Milestones: Ethernet Local Area Network (LAN), 1973–1985», Engineering and Technology History Wiki (ETHW). ethw.org
  2. «Responding to a Challenge with a World-Changing Invention», Internet Hall of Fame. internethalloffame.org
  3. Metcalfe, Robert M.; Boggs, David R. «Ethernet: Distributed Packet Switching for Local Computer Networks», Communications of the ACM, 1976. dl.acm.org
  4. «Ethernet», Wikipedia. en.wikipedia.org

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