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Ciencia y Tecnología·Curiosidades··5 min de lectura

Cómo funciona un microondas y por qué no cocina por dentro

¿Cómo funciona un microondas? No cocina de adentro hacia afuera, sino calentando el agua de la comida. Todo empezó con un chocolate derretido.

Cómo funciona un microondas y por qué no cocina por dentro

Metes un plato, aprietas un botón y en dos minutos la comida sale humeante. El microondas es tan cotidiano que casi nadie se pregunta qué ocurre dentro de esa caja mientras el plato gira. Y cuando lo explicamos, casi todos repetimos la misma frase equivocada: «cocina de adentro hacia afuera». No lo hace. Entender cómo funciona un microondas desmonta ese mito y explica de paso por qué el centro de la lasaña sigue helado, por qué un tenedor suelta chispas y por qué todo empezó, literalmente, con una barra de chocolate derretida en el bolsillo de un ingeniero.

El chocolate que se derritió en el bolsillo equivocado

En 1945, el ingeniero estadounidense Percy Spencer trabajaba en Raytheon, una empresa que fabricaba magnetrones: los tubos que generaban las microondas de los radares militares de la Segunda Guerra Mundial. Un día, mientras estaba de pie junto a un magnetrón encendido, notó que la barra de chocolate que llevaba en el bolsillo se había convertido en un charco pegajoso. Otros habían notado antes ese calor extraño cerca de los radares, pero Spencer, curioso incondicional, se hizo la pregunta correcta: ¿y si esas ondas podían cocinar?

Puso a prueba la idea de inmediato. Acercó granos de maíz al magnetrón y los vio estallar en palomitas; probó con un huevo y lo vio cocerse tan rápido que explotó. Confirmada la sospecha, encerró el tubo en una caja metálica para concentrar las ondas y nació el primer horno de microondas. Raytheon patentó el «proceso de cocción por microondas» ese mismo año y en 1947 lanzó el Radarange, un armatoste de casi 340 kilos y del tamaño de un refrigerador. Como tantos grandes inventos, este llegó por casualidad: un caso de libro de serendipia, el arte de encontrar algo valioso cuando buscabas otra cosa.

Qué es realmente una «microonda»

Pese al nombre, dentro del horno no hay nada exótico: son ondas de radio, las mismas que llevan la señal del wifi o el Bluetooth, solo que de mayor energía. El magnetrón las emite a una frecuencia de 2,45 gigahercios, lo que equivale a una onda de unos 12 centímetros de largo. Son invisibles, atraviesan el plástico, el vidrio y la cerámica sin inmutarse, y rebotan en el metal. Esa combinación es justo lo que hace útil al horno: las paredes metálicas reflejan las ondas una y otra vez hacia el interior, mientras el recipiente de vidrio las deja pasar hacia la comida.

La frecuencia de 2,45 GHz no se eligió por arte de magia ni porque sea «la frecuencia del agua», como suele decirse. Se escogió porque calienta bien una mezcla amplia de agua, grasas y azúcares con una penetración razonable, y porque es una de las bandas que la regulación internacional reserva para usos industriales y domésticos, sin interferir con las comunicaciones.

Por qué se calienta la comida (y no el plato)

Aquí está el corazón del asunto. Las moléculas de agua son polares: tienen un lado con carga ligeramente positiva y otro negativa, como un imán diminuto. Cuando las microondas las atraviesan, su campo eléctrico cambia de sentido unos 2.450 millones de veces por segundo, y las moléculas de agua intentan girar para alinearse con él una y otra vez. Ese zarandeo frenético genera fricción entre moléculas, y la fricción es calor. El proceso tiene nombre técnico: calentamiento dieléctrico.

De ahí se deduce lo esencial: el microondas no calienta la comida, calienta el agua (y en menor medida grasas y azúcares) que la comida contiene. Por eso el plato de cerámica sale frío mientras la sopa hierve, por eso un pan seco se calienta peor que uno húmedo, y por eso los alimentos congelados se resisten: el hielo tiene sus moléculas de agua atrapadas en una red rígida y le cuesta bailar al ritmo de las ondas, hasta que el primer poco de agua líquida rompe el hielo y todo se dispara.

El mito de «adentro hacia afuera»

Y llegamos a la frase equivocada. Las microondas no viajan mágicamente al centro del plato para cocinarlo desde dentro. En realidad penetran solo los primeros 2 a 3 centímetros de la comida; más allá de esa profundidad, su energía ya se ha agotado. El interior de un trozo grande no se cuece por las ondas, sino por conducción: el calor generado en la capa exterior viaja poco a poco hacia el centro, exactamente igual que en un horno o una sartén convencionales.

Por eso el borde de la lasaña quema mientras el centro sigue frío, y por eso conviene dejar reposar la comida un momento tras sacarla: le damos tiempo a ese calor a repartirse hacia dentro. La idea de «adentro hacia afuera» probablemente nació porque, a diferencia de un horno, el microondas no dora la superficie ni calienta el recipiente, así que el contraste con lo que esperamos nos confunde. Pero la física es clara: cocina de afuera hacia adentro, solo que empezando unos centímetros por debajo de la superficie visible.

Una jaula para atrapar ondas

La caja del microondas es una jaula de Faraday: una envoltura metálica que impide que las ondas escapen. Si miras la puerta verás una lámina metálica con agujeros; esos agujeros son más pequeños que los 12 centímetros de la onda, así que la luz visible pasa (por eso ves la comida girar) pero las microondas no. Ese mismo principio explica por qué el metal es problemático dentro: los bordes finos y puntiagudos, como los de un tenedor o el papel de aluminio, concentran el campo eléctrico hasta que el aire salta en forma de chispa.

Queda una última pregunta cotidiana: ¿por qué el plato gira? Como las ondas rebotan en las paredes, se cruzan y forman zonas donde se refuerzan (más calientes) y zonas donde se anulan (más frías): las temidas ondas estacionarias que dejan el plato con partes hirviendo y partes tibias. El plato giratorio mueve la comida a través de esos puntos calientes y fríos para repartir mejor la cocción. La próxima vez que esperes esos dos minutos, recuerda que dentro de la caja hay un tubo de radar de los años cuarenta zarandeando el agua de tu cena millones de veces por segundo.

Referencias

  1. «Who Invented the Microwave Oven?», HISTORY: Percy Spencer, el magnetrón de Raytheon, el chocolate derretido y el Radarange de 1947. history.com
  2. «A History of the Microwave Oven», IEEE Spectrum: el desarrollo del horno doméstico a partir de la tecnología de radar. spectrum.ieee.org
  3. «Do Microwaves Cook From The Inside Outwards?», Technology.org: el mito del calentamiento «de adentro hacia afuera» y la penetración real de 2–3 cm. technology.org
  4. «How Does a Microwave Oven Work? The Physics of Cooking», Science News Today: calentamiento dieléctrico, 2,45 GHz, moléculas polares y jaula de Faraday. sciencenewstoday.org

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