Rescatando a la Torre Bardellini
Estuvo en el Malecón solo cuatro años antes de caer por mal cálculo estructural. Reconstruyo en 3D la torre del reloj que Guayaquil casi olvida.

Hay edificios que desaparecen y, sin embargo, siguen dando vueltas en la cabeza.
No es que estorben. Dan vueltas, precisamente, porque ya no están. Eso me pasó con la Torre Bardellini. La había visto en fotos antiguas del Malecón, pero casi siempre como aparecen las cosas que la historia no tuvo tiempo de retratar bien: al fondo, borrosa, tapada por cables y postes, recortada por la mala fortuna de haber existido antes de que todos cargáramos una cámara en el bolsillo.
No es la Torre Morisca que conocemos hoy, sino una anterior: un ensayo extraño, elegante y fugaz que durante apenas cuatro años sostuvo el reloj público de Guayaquil.
Fue construida en el Malecón, frente a la calle 10 de Agosto. La obra fue adjudicada al ingeniero Nicolás Virgilio Bardellini —de quien tomó el nombre— y se inauguró el 25 de abril de 1923. Medía unos 23,5 metros, estaba formada por cuatro volúmenes cúbicos que crecían hacia arriba y terminaba en una cúpula. En la parte superior se montó la maquinaria del reloj municipal (Urbipedia — Torre del Reloj, Guayaquil).
Duró poco. En 1927 el reloj fue desmontado, guardado, y la torre demolida. La razón que se repite en las crónicas es dura y sencilla: la estructura tenía problemas de cálculo y no soportaba bien su propio peso.
Una cosa es saber que una torre existió. Otra muy distinta es saber cómo era. No queda un plano detallado, ni una memoria descriptiva, ni una fotografía de alta resolución que nos lo diga con certeza. Reconstruirla en 3D, a partir de las imágenes que sobreviven y del lenguaje arquitectónico de la época, es la forma más honesta que se me ocurre de decir: “quizá se veía de esta manera”.
Modelo 3D de la Torre Bardellini
Arrastra con el ratón o el dedo para rotarla; usa la rueda o pellizca para acercarte.
Una torre de transición
Antes de la Bardellini, el reloj público había pasado por otros lugares. Hay referencias desde la época colonial, incluso vinculadas a los jesuitas, y luego el reloj fue instalado en la Casa del Cabildo. En 1842 llegó desde Inglaterra una nueva máquina, gestionada durante el gobierno de Vicente Rocafuerte, y ese reloj sería el que continuó su vida en las distintas torres de Guayaquil.
Después de la Bardellini vendría la Torre Morisca, inaugurada en 1931, la que hoy conocemos cerca del Palacio Municipal (Municipio de Guayaquil — Torre Morisca). La Bardellini fue, más bien, la torre intermedia: una idea de ciudad que se levantó, se probó, falló estructuralmente y fue reemplazada.
Esa época es clave. Guayaquil estaba pasando de una arquitectura dominada por la madera a una más pesada, más “moderna”, más resistente al fuego, con cemento, hierro y hormigón. A finales de los años veinte y principios de los treinta la construcción en cemento ya estaba muy extendida, y varias compañías —incluidas empresas con técnicos italianos— tuvieron un papel importante en esa transformación urbana (El Telégrafo — La arquitectura de Guayaquil).
Era una modernidad con adornos: cornisas, cúpulas, pilastras, arcos, relojes enormes y edificios que hablaban con solemnidad. No es casual que pocos años después la Torre Morisca adoptara un lenguaje aún más reconocible, con cúpula árabe-bizantina y detalles moriscos. La Bardellini, en cambio, era otra cosa: menos famosa, menos sobreviviente, quizá menos refinada. Pero no por eso menos interesante.
Fuentes consultadas
- Urbipedia — Torre del Reloj de Guayaquil
- Municipio de Guayaquil — La Torre Morisca cumple 92 años
- El Telégrafo — La arquitectura de Guayaquil a propósito del Bicentenario
La Torre Bardellini es otra pieza de ese Guayaquil que sobrevive a medias en las fotos. Sigue rescatando esa memoria: los detalles ocultos en la foto de un tranvía, la ciudad en video restaurado y más rincones del país en Ecuador.
Los libros · nacidos de este blog

Atahualpa con su abrigo de pelo de murciélago
y otras 49 historias verdaderas que parecen mentira
Disponible en Amazon
Tocar madera
Pequeña historia de las supersticiones que el mundo no ha podido soltar
Disponible en Amazon
100 futuros
Cien escenarios del mundo que viene con la inteligencia artificial
Disponible en AmazonTambién te puede interesar

La fiebre del cacao: cuando Ecuador movía fortunas
Entre 1880 y 1920 Ecuador fue el mayor exportador de cacao del mundo. La «pepa de oro» levantó fortunas en Guayaquil hasta que una plaga lo derrumbó todo.

El ajedrez de Atahualpa es leyenda; el manto de murciélagos, no
Dos historias del cautiverio de Atahualpa: la partida de ajedrez que todos citan y un manto tejido con pelo de murciélago. Solo una está documentada.

El pánico de la Guerra de los Mundos nunca existió
La noche en que Orson Welles aterrorizó a Estados Unidos es un mito fabricado por la prensa. El pánico real ocurrió once años después — en Quito.