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Etimología·Ecuador·Historia··3 min de lectura

¿Por qué el sombrero Panamá se llama Panamá si nació en Ecuador?

El sombrero más famoso del mundo se teje en Montecristi y Cuenca, pero lleva el nombre de otro país. La historia de una injusticia con estilo.

Por Edgar Landívar

¿Por qué el sombrero Panamá se llama Panamá si nació en Ecuador?

Es probablemente el malentendido geográfico más elegante del mundo. El sombrero Panamá —el de paja fina y cinta negra que usaron Bogart, Hemingway y medio Hollywood— no tiene nada de panameño: se teje desde hace siglos en Ecuador, con paja toquilla, en los pueblos de Manabí y en los talleres del Azuay. Y sin embargo el planeta entero lo llama por el nombre de otro país. Como ecuatoriano, confieso que el tema duele un poquito. Como contador de historias, reconozco que la explicación es buenísima.

Primero, lo nuestro: la paja toquilla

La materia prima es una palma sin tronco que crece en la costa ecuatoriana, la Carludovica palmata, bautizada paja toquilla. Los tejedores de la costa ya hacían tocados con ella mucho antes de que existiera el Ecuador como país —hay quien rastrea la tradición hasta las culturas precolombinas de Manabí—, y para la época colonial los pueblos de Jipijapa y Montecristi eran sinónimo de sombreros finos: de hecho, durante buena parte del siglo XIX el sombrero se conoció como «jipijapa». Un Montecristi superfino de los de verdad se teje solo de madrugada o al atardecer, cuando la humedad impide que la fibra se quiebre, puede tomar meses de trabajo para un solo sombrero, y los mejores se enrollan con tanta docilidad que la leyenda dice que pasan por un anillo.

El error de etiqueta más exitoso de la historia

¿Entonces por qué «Panamá»? Por la logística. En el siglo XIX, Panamá era la gran estación de paso de las Américas: todo lo que cruzaba entre el Atlántico y el Pacífico pasaba por el istmo. Los comerciantes manabitas —entre ellos Manuel Alfaro, de quien hablaremos en un momento— enviaban los sombreros a Panamá, donde los compraban viajeros de todo el mundo. Y cuando en 1849 estalló la fiebre del oro de California, decenas de miles de buscadores cruzaron el istmo rumbo a San Francisco y se llevaron puesto el sombrero que habían comprado en el camino. ¿De dónde es tu sombrero? «De Panamá». El producto quedó bautizado por su punto de venta, no por su origen — como si al café colombiano le dijéramos «café de Miami» porque ahí hizo escala el barco.

El remate llegó en noviembre de 1906, cuando el presidente Theodore Roosevelt visitó las obras del Canal de Panamá y se dejó fotografiar a bordo de una excavadora con un sombrero de paja toquilla en la cabeza. La foto dio la vuelta al mundo, y con ella el nombre. Contra una imagen del presidente de Estados Unidos no hay campaña de rebranding que pueda.

El sombrero que financió una revolución

Y aquí el capítulo que casi nadie cuenta fuera de Ecuador. Aquel Manuel Alfaro que exportaba sombreros desde Montecristi hizo una fortuna considerable con el comercio sombrerero. Su hijo, Eloy Alfaro, usó buena parte de ese dinero para financiar algo más ambicioso que un negocio: la Revolución Liberal que transformó el Ecuador a fines del siglo XIX. Es decir: el sombrero que el mundo le atribuye a Panamá no solo nació ecuatoriano — además ayudó a pagar una de las revoluciones más importantes de nuestra historia. El «Viejo Luchador» fue, entre otras cosas, hijo del sombrero.

La justicia, a medias

En diciembre de 2012, la UNESCO declaró el tejido tradicional del sombrero ecuatoriano de paja toquilla Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad — con la palabra «ecuatoriano» en el título oficial, para que conste en actas. Los tejedores de Montecristi y los talleres de Cuenca siguen produciendo los mejores ejemplares del planeta, y los conocedores ya piden «un Montecristi» en vez de «un Panamá». Pero el gran público sigue usando el nombre equivocado, y probablemente lo siga haciendo por décadas: como vimos con la palabra «gringo», cuando una etiqueta se instala en el idioma, no hay decreto que la mueva. Consuelo quedan dos: que cada sombrero auténtico diga «Made in Ecuador» en la badana, y que nosotros sí sabemos la historia completa.


¿Te gustan las historias detrás de las palabras? Sigue con el escalofriante origen de «defenestrar» y la historia detrás de la palabra «boicot», o explora toda la serie de etimología.

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